EL CURRICULUM

 

DESDE EL NACIMIENTO HASTA LOS 3 AÑOS.

 

   Durante los primeros tres años de la vida del niño se sientan las bases para su futuro desarrollo.  Montessori denomina a este periodo como el del “embrión espiritual”, durante el cual realza en la esfera psicológica lo que el embrión realizo ya en la esfera física.  Este proceso se logra gracias a la “mente absorbente” del niño que incorpora experiencias, relaciones, emociones, imágenes, lenguaje, cultura, a través de sus sentidos y por el simple hecho de vivir.  Estas experiencias de vida dan forma a su cerebro, formando redes neuronales que tienen el potencial de permanecer con la persona toda su vida.  En esta etapa del nacimiento a los 3 años, la educación Montessori se concentra en el desarrollo del habla, el movimiento coordinado y la independencia, que le dan confianza al niño, le permiten descubrir su propio potencial y su lugar dentro de una comunidad.

 

DE LOS 3 A LOS 6 AÑOS.

 

El currículo en el aula de 6 á 6 años se divide en cuatro áreas de trabajo:

 

1. Vida Práctica: son actividades que apuntan al cuidado de sí mismos, de los demás y del ambiente físico que habitan.  Las actividades incluyen tareas que le son familiares a los niños: lavar, lustrar, poner la mesa, arreglo de florero, etc.

 

2. También se introducen actividades de “gracia y cortesía” que caracterizan a todos los seres civilizados. A través de éstas y otras actividades, se logra coordinación y control del movimiento y exploración del entorno.Los niños aprenden a realizar una tarea de principio a fin, desarrollan su voluntad, su auto disciplina, la capacidad de concentración y la confianza en sí mismos.

 

3. Sensorial: el niño de esta edad aprende a través de sus sentidos mas que a través de su intelecto.  Los materiales sensoriales son herramientas para que los niños refinen cada uno de sus sentidos ya que cada uno aísla una cualidad particular: olor, tamaño, peso, textura, sabor, color, etc.  En esta edad preescolar en la que el niño recibe excesiva información sensorial, estos materiales le permiten encontrar orden y sentido en el mundo, elevan su capacidad de percepción, favorecen la observación y un sentido de admiración por todo lo que los rodea.

4. Lenguaje: cuando los niños entran al ambiente a los 3 años enriquecen el lenguaje ya adquirido.  Son capaces de usarlo inteligentemente con precisión, belleza, dándose poco a poco de sus propiedades.  Aprenden a escribir pariendo de los sentidos (el oído, el tacto) y, como una consecuencia natural de esto aprenden a leer.  Como una extensión de las actividades de lenguaje, los niños aprenden sobre geografía, historia, arte, música.  Estas áreas ayudan al niño a conocer el entorno que lo rodea y a despertar la conciencia en el niño del lugar que ocupa en el mundo; los lleva a sentir respeto y amor por su ambiente, y crea un sentido de solidaridad con toda la familia humana y su hábitat.

5. Matemática: los materiales ayudan al niño a aprender y entender conceptos matemáticos al trabajar con materiales concretos que lo conducen intuitivamente hacia conceptos abstractos.  Le ofrecen impresiones sensoriales de los números y sientan las bases para el álgebra y la geometría.

EL MATERIAL

Los materiales Montessori fueron diseñados científicamente en un contexto experimental dentro del aula, prestando especial atención al interés de los niños según la etapa evolutiva en que se encuentran y con la convicción de que la manipulación de objetos concretos ayuda al desarrollo del conocimiento y del pensamiento abstracto.

 

Estos materiales permiten a los niños investigar y explorar de manera individual e independiente.  Posibilitan la repetición, lo que promueve la concentración.  Tienen la cualidad de aislar las dificultades, es decir, cada uno introduce una única variable, un solo concepto nuevo, aislándolo y dejando los demás conceptos sin modificar.  Los materiales tienen control de error: es el mismo material que le mostrará al niño si lo usó correctamente.  De este modo los niños saben que el error forma parte del proceso de aprendizaje, logran establecer y desarrollan confianza en sí mismos.

 

EL ADULTO

 

La maestra Montessori, llamada guía, observa a cada niño, sus necesidades, capacidades e intereses y le ofrece oportunidades de trabajo inteligente, con un propósito concreto al servicio del cuidado de sí mismo y de la pequeña comunidad que es el aula.  El objeto final de la guía es intervenir cada vez menos a medida que el niño se desarrolla.  La guía le permite actuar, querer y pensar por sí mismo, ayudándolo a desarrollar confianza y disciplina interior.  La guía Montessori no imparte, ni premios, ni castigos, la satisfacción es interna y surge del trabajo personal del niño.

 

Cuando el niño, según su desarrollo evolutivo, está listo para una lección la guía introduce el uso de nuevos materiales y presenta actividades de forma individual o a grupos reducidos.  En los años más avanzados, cada niño confecciona al comienzo de la semana una lista de objetivos y luego administra su tiempo durante la semana de forma de cumplirlos.  No es la guía sino el niño mismo el responsable de su propio aprendizaje y desarrollo.